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Técnicas avanzadas de conducción eficiente

Gasolinera En ocasiones anteriores hemos hablado de los principios de la conducción eficiente como punto de partida para empezar a gastar menos dinero en combustible, pero consiguiendo el mismo resultado. No se trata de ser lento, sino de ser eficiente. Podemos ir más allá del uso de cambio de marchas optimizado, de un correcto mantenimiento o de tener los neumáticos en perfecto estado. Veremos ahora maneras más avanzadas de reducir el consumo, siempre pensando en primer lugar en la seguridad vial antes que cualquier ahorro. No está de más repasar los faltos mitos sobre ahorro antes de seguir. Eso significa que no vamos a hablar aquí de circular pegado a los camiones, de plegar los retrovisores, obstruír rejillas de ventilación del motor, sobreinflar excesivamente los neumáticos (presión recomendada + 0,4 bar en adelante) o entrar en las rotondas a 80 km/h para no tener que frenar. Al contrario, veremos cómo ahorro y seguridad pueden ir de la mano siempre.

Vehículo

El mantenimiento básico del coche es fundamental, no sólo por ahorrar combustible o posibles averías, también por seguridad. Ya hemos hablado antes de que los neumáticos deben estar con la presión de inflado correcta, con profundidad de dibujo legal, bien alineados y sin desperfectos. Neumaticos Los filtros, cuanto más limpios, mejor. Me refiero a los del aire, combustible y aceite. Si tenemos un gasto de combustible más alto de lo normal puede que tengamos un problema mecánico, como una bujía que no funciona (gasolina) o problemas de caudalímetro (diesel). Cumplir con los intervalos de mantenimiento y tratar bien al coche es mejor se mire como se mire. Además, los que sepan un poco más de coches pueden aprender cierta información de valor, como el par máximo del motor. En vehículos diesel, circular en el régimen de revoluciones de par máximo ayuda a reducir el consumo, pues obtenemos más fuerza a igualdad de gasto. En un gasolina esto no es cierto ya que su par máximo se encuentra a regímenes altos, cuando la aerodinámica penaliza mucho. Por lo tanto es falso que un gasolina a 160 km/h gasta menos que a 120 km/h. También es falso que cuanto menos tiempo se conduzca, menos se consume.

Conductor

El estado psicológico es muy importante. La diferencia de salir cinco o diez minutos más tarde puede bastar para ir nerviosos e intranquilos pensando en que vamos a llegar tarde, por eso hay que procurar disponer de tiempo de sobra para imprevistos, es como tener una hucha para emergencias, pero de tiempo. Tablero de instrumentos Por ejemplo, supongamos que pensamos en un viaje Madrid-Murcia. Son 400 km, a 120 km/h tardo tres horas y cuarto. Error. En varias partes del trayecto será imposible mantener esa velocidad, así que la media va a disminuír. En esta imagen vemos un claro ejemplo, las circunstancias han impedido hacer ese tiempo “de libro”. En el mundo real, para mantener una velocidad de 120 km/h de una ciudad a otra implica a la fuerza haberse saltado los límites, y eso ya sabemos que no ayuda nada ahorrar. Es más fácil que la velocidad media real sea de unos 108-110 km/h, así que hay que pensar en tres horas y media de conducción más una aconsejable parada, así que mejor pensar en cuatro horas que en tres y cuarto. ¿Que luego sobra tiempo? Mejor. Hay que evitar tener horas de llegada estrictas, y si las hay, tener un margen de sobra para cualquier imprevisto: unas obras, accidente ajeno, más tráfico del normal, que algún acompañante se olvide algo saliendo del garaje, etc. Huelga decir que es mejor conducir sin preocupaciones que con ellas, y mejor si es de buen humor. Por ejemplo, un conductor tenso y enfadado podrá estar tentado a dejarse llevar por su instinto, por ejemplo al ser adelantado o porque otro conductor le haga una “pirula”, le costará más controlarse. Hay que tener presentes que no participamos en una carrera, que los demás no están en nuestra contra y que un mínimo retraso no compensa aumentar el riesgo. El coche es una máquina que obedece al conductor, y el conductor debe ser dueño de sí mismo. Supongo que se daba por sentado, pero el consumo de alcohol o drogas está siempre fuera de lugar. Y ojo con el consumo de algunos medicamentos, pueden alterar nuestra conducta o hacer que nos durmamos.

La vía

Si es posible, es una buena idea analizar si el momento en que iniciamos el desplazamiento es favorable en términos de tráfico. Cuantos menos coches nos encontremos, más fácil será mantener un ritmo determinado, evitando adelantamientos, tener que frenar e incluso retenciones. En periodos vacacionales y festivos hay que evitar las horas punta. Velocidad Es más fácil ahorrar combustible en un trayecto que ya nos conocemos, pues podemos memorizar alguna de sus características. Por ejemplo, que del kilómetro 100 al 150 tenemos fundamentalmente ascenso, y que más allá es todo llano. La parte que sea en pendiente la podemos realizar a 110 km/h y la llana a 120 km/h. Si es al revés, consumiremos más y no seremos más rápidos. En general, en pendiente ascendente hay que evitar tener que acelerar, o mantenemos la velocidad o levantamos el acelerador de forma que perdamos 1 km/h cada 100-200 metros, depende de la cuesta, eso minimiza el consumo. En los descensos recuperaremos esa velocidad, o si no, en llano. Los tramos llanos son idóneos para mantener una velocidad constante. Recuerda que lo que más le cuesta al motor es aumentar velocidad, mantenerla es diferente. Un motor pequeño puede ir a 150 km/h, pero lo que es alcanzar esa velocidad le supone mucho esfuerzo. Hay que evitar, siempre que sea posible, acelerar. Y puestos a hacerlo, mejor ayudarnos de la acción de la gravedad: mejor en llano y especialmente en descenso. Acelerar cuesta arriba es antieconómico. Tablero de instrumentos Haciendo corolario de lo ya dicho, el uso del regulador de velocidad o control de crucero del coche no es más eficiente que esta forma de conducir. Este aparato conseguirá una velocidad media ligeramente superior, pero a costa de aumentar el consumo un poco. Si nuestro coche tiene un limitador voluntario hay que activarlo.

En zona urbana

En trayecto urbano conocernos el recorrido también es fundamental. Podemos tener la idea de que por ejemplo, a 45 km/h es más fácil encontrarnos más semáforos en verde. Da igual que nos adelanten, si luego cogen un disco rojo entonces su ventaja estará anulada, y no estamos en un Grand Prix. Como en la fábula de la liebre y la tortuga. Semaforo Si hay que ir a 40 km/h para evitar discos en rojo, pensándolo fríamente, seremos más rápidos que todos los que nos han adelantado antes, compruébalo. También es importante mantener una distancia de seguridad que nos permita anticiparnos a movimientos imprevistos en el tráfico que nos obligarían a frenar. Si nos dirigimos hacia un semáforo en rojo es una tontería acelerar. Dejemos que el coche pierda velocidad sin acelerar, si se abre el disco entonces el coche aún está en movimiento, así que la aceleración conlleva menos esfuerzo al motor. No hay premio por llegar primero. Análogamente, un semáforo que lleva tiempo abierto puede pasar a ámbar, y no hay que acelerar en ese momento sino soltar el acelerador. ¿Cómo tomar una rotonda? Lo primero que hay que mirar es el tráfico que se acerca, si no tenemos esta información al completo no vamos a asumir riesgos. Si por el contrario estamos convencidos de que nadie viene, podemos tomar la rotonda al máximo legal permitido por la misma, en la marcha más larga posible, por el carril más externo. No infringimos así ninguna norma. Como ves, se trata de poner a nuestro favor todos los factores posibles de la conducción y utilizarlos en nuestro beneficio. Con estas técnicas he demostrado al conductor de un deportivo de 500 CV que se puede bajar el consumo de su coche de 18 l/100 km a 10, con una diferencia despreciable de minutos. Eso es ser eficiente. Ser lento es otra cosa.Fuente: www.yollegoafindemes.com

2016-12-16T23:22:25+00:00